A veces
necesito
un alma gemela
cuando tú me faltas.
La encuentro.
No la encuentro.
La busco.
No la busco.
Cuando tú me faltas
las ciudades
bellas
se vuelven grises.
Los aviones
vuelan
más despacio y
hacen más ruido.
Los colores
son más débiles
aunque luchan
por ser más fuertes.
El sol
brilla
con menos fuerza.
¿Cómo es posible?
Científicamente
se me ha ido
la cabeza.
Pero, ¿cuándo me he regido
Yo
por datos empíricos?
¿Cuándo, al hablarte al oído,
te he dicho algo
que tenga sentido
para el mundo?
¿Cuándo, al mecerme entre tus brazos,
te he dicho algo
que no esté ya olvidado
para el mundo?
Jamás.
Jamás.
Jamás.
Y que así siga siendo.
Porque,
científicamente,
no podría amarte
con locura.
Porque
no
hay
ningún
estudio
sobre
lo
que
tenemos
TÚ y YO.
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