viernes, 6 de mayo de 2016

Solitudine

Los fragmentos de memoria
se entrelazan en la mente.
Gritan y ríen.
Con los ojos brillantes.

Austria corre,
cierra los ojos
y la ve.

Vuelve
dos siglos atrás
y se acuerda
de las lágrimas que
bañaban sus mejillas.

El vacío que
amenazaba con
arrancarle la piel
a tiras.

El puño en el estómago
esperando,
esperando,
esperando.

El puño en el estómago
luchando
con una realidad que
no vivía desde la última vez
cuando su vida estaba deshecha
y su alma era un burdel.

El puño en el estómago
cada día
cada despedida.

Austria corre
e Italia, confiada,
sonríe
bañada por el Sol.

Ahora sí.