sábado, 26 de marzo de 2016

Crónicas del sofá de nuestra casa



No hay nada más bonito que,
cuando tú y yo, 
nos sentamos a hablar.

Desde fuera, quizá, pueda parecer una cosa normal, 
pero, 
para nosotros,
es como un acto sexual.

Un ritual.  

Las palabras, 
creándose,
ejecutándose en nuestras jóvenes gargantas,
luchando por salir,
atropelladas,
pero claras,
dando forma a una conversación
que podría durar milenios.

Así es nuestra relación.

Un torbellino de conversaciones que,
normalmente,
se prolongan durante la madrugada.

Que nos quitan el sueño, para hablar de los nuestros.
Que nos hacen llorar, por creer que no los alcanzaremos jamás.

Y,
tiempo después,
cuando estamos rozando esas metas, 
que creíamos imposibles, 
con la punta de nuestros dedos,
recordamos esas charlas íntimas y,
Agradecidos,
no podemos más que hacernos el Amor
y sonreír a la Naturaleza por tenernos.

No somos un ejemplo de Nada,
pero,
para ti,
para mí,
lo somos Todo.

Y con eso basta.

jueves, 24 de marzo de 2016

Un día de primavera

Hace un día radiante
pero parece
que hoy los versos
se me quedan en los labios.

Hace un día radiante
pero parece
que hoy las páginas
se me deshacen entre los dedos.

A veces
quisiera convertirme en
una ráfaga de viento
para huir muy lejos.

Y volver por casualidad.
Y volver si me da la puta gana.
Y volver porque me quieres.

A veces
quisiera convertirme en
un diente de león,
y arrasar con la hierba,

y hacerla florecer ad infinitum
como hiciste tú conmigo,
que aún hoy sigo siendo flor.

No tienes ni idea
de lo que me jode admitir
que la ciudad sin ti
es un desierto.

No tienes ni idea
de lo que me jode admitir que
contigo
cualquier lugar me vale.

Y lo hiciste tú conmigo.

Que por suerte,
¿o por desgracia?
me enseñaste
que nuestra casa está en todas partes
que no nos hacen falta unas paredes
que delimiten
lo que es para nosotros Amor.

Ya no sé si tengo que quererte u odiarte
porque no puedo vivir sin ti
y no tienes ni idea de lo que me jode. 





 



martes, 22 de marzo de 2016

Como un grito en el espacio


¡Muerte! ¡Muerte es lo que llega a mis oídos, Jack!
Muerte, muerte, muerte.
La sangre, de inocentes,
vertida por causas (in)nobles.

La sangre
de los de aquí, y los de allá.
Todos caídos, masacrados, por pactos
con el mismísimo Diablo.

¿Y su nombre?

No es Satán.
No es Mefistófeles.
No es Lucifer.

Es un Diablo de traje y corbata,
armado con un maletín hasta los dientes.
Es un Diablo que ya decidió por nosotros
que vive con nosotros.

¿Ves a esa maraña de gente?
Sucia, pobre, desorientada.
Son sus víctimas.

¿Ves a esa maraña de gente?
Aseada, con trabajo, con casa.
Son sus víctimas.

Y, entonces, ¿cuál es la diferencia?

¿La diferencia?

Que, los segundos,
anclados en su arrogancia Blanca y Super-ficial,
todavía no quieren creer que
ellos
son la principal víctima.

Me dais asco.





lunes, 21 de marzo de 2016

Carta de presentación

Llega un momento en la vida
en el que las musas te visitan
te susurran, te gritan,
aunque no creyeses en ellas.

Un punto y seguido en el que
encuentras la flecha que
te indica la dirección
a seguir, presuntamente.

Llega un momento en la vida
en el que vas descubriendo 
quién eres
para quién eres.

Y llegas
a la conclusión
de que
primero
eres para ti mismo.

No para nadie.

Y llegas
con la sospecha
de que
hacía mucho tiempo
que no eras para ti.

Solo para ti mismo.

Y es que
no hay más miedo
que el que produce
quedarte contigo.

A solas.

Y es que
no hay más miedo
que el que produce
pensar en ti.

No en nadie.

En ti.