martes, 22 de marzo de 2016

Como un grito en el espacio


¡Muerte! ¡Muerte es lo que llega a mis oídos, Jack!
Muerte, muerte, muerte.
La sangre, de inocentes,
vertida por causas (in)nobles.

La sangre
de los de aquí, y los de allá.
Todos caídos, masacrados, por pactos
con el mismísimo Diablo.

¿Y su nombre?

No es Satán.
No es Mefistófeles.
No es Lucifer.

Es un Diablo de traje y corbata,
armado con un maletín hasta los dientes.
Es un Diablo que ya decidió por nosotros
que vive con nosotros.

¿Ves a esa maraña de gente?
Sucia, pobre, desorientada.
Son sus víctimas.

¿Ves a esa maraña de gente?
Aseada, con trabajo, con casa.
Son sus víctimas.

Y, entonces, ¿cuál es la diferencia?

¿La diferencia?

Que, los segundos,
anclados en su arrogancia Blanca y Super-ficial,
todavía no quieren creer que
ellos
son la principal víctima.

Me dais asco.





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